La duda (Doubt)

2008 - John Patrick Shanley

Título: La duda (Doubt)

Título original: Doubt

Dirección: John Patrick Shanley

País: Estados Unidos

Año: 2008

Fecha de estreno: 30/01/2009

Duración: 104 min.

Género: Drama, Intriga

Reparto: Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Viola Davis, Alice Drummond, Audrie J. Neenan, Susan Blommaert, Carrie Preston, John Costelloe, Lloyd Clay Brown

Guión: John Patrick Shanley

Web: www.doubt-themovie.com

Productora: Scott Rudin Productions, Goodspeed Productions

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Notas de producción

Desde los primeros momentos de La duda de John Patrick Shanley hasta su impactante conclusión, la incertidumbre se apodera de todo, arrastrando al público hacia un inquietante misterio en el que dos monjas, un sacerdote y la madre de un niño, y también los espectadores, se ven obligados a enfrentarse a sus creencias más profundas mientras luchan con la sentencia y el veredicto, la convicción y la duda. En la batalla de poder que se deriva, La duda formula complejas preguntas sobre los desafíos que plantea un mundo sometido a dramáticos cambios y a grandes dilemas morales.

Fue la palabra "duda" la que llevó en un primero momento a Shanley a escribir lo que se convertiría en la obra de teatro más aclamada de la pasada década. Ahora ha adaptado la historia a la gran pantalla para llegar a un público más amplio y utilizar la fluidez del cine para sembrar nuevas incertidumbres.

Cuando empezó a escribirla, Shanley recuerda un programa en el que un sinfín de expertos pertenecientes a todo el espectro político se peleaban en televisión. "Sentí que vivía en una sociedad muy segura de un montón de cosas. Todos tenían una opinión inamovible, pero no había intercambio de ideas. Si alguien se atrevía a decir: 'No sé', corría el riesgo de que lo arrojaran a los leones. En nuestra sociedad había una máscara de certidumbre tan dura que empezaba a agrietarse. Y las grietas era las dudas", explica Shanley.

"Por eso decidí escribir una obra que aludiera a que no podemos estar totalmente seguros de nada. Quería explorar la idea de que la duda tiene una naturaleza infinita, que crece y cambia, mientras que la certeza es un camino sin salida. Cuando hay certeza, se acaba la conversación. Y a mí me interesan las conversaciones, sobre todo porque son sinónimo de vida. Tenemos que aprender a vivir con cierta incertidumbre. Ese es el silencio que se esconde debajo del parloteo de nuestro mundo".

Para Shanley, el máximo desafío fue incorporar no sólo el tema sino también el mecanismo de la duda en el tejido de esta historia. Desentraña hechos y verdades que el público puede considerar claros desde fuera, pero les da la oportunidad a su manera esos cabos sueltos. A lo largo de la historia, la única norma inquebrantable de Shanley fue no llevar al público a ninguna conclusión individual. "Lo que era importante para mí", explica, "era que el sentimiento de duda tenía que venir del público. No les voy a decir lo que está bien o está mal. Simplemente quería hacerles pensar y sentir, más allá de decirles lo que debían pensar y sentir".

Una vez que Shanley supo que quería escribir sobre la duda y la necesidad de hacer frente a los desafíos que plantean nuestras propias creencias, empezó a pensar en el marco para una historia como esa. "Quería aplicar mi forma de ver las cosas a una situación muy complicada y aparentemente sin solución posible", nos cuenta. Y añade: "Eso me llevó a un párroco acusado de aprovecharse de un miembro de su comunidad. No me interesaban especialmente los escándalos de la Iglesia, lo que quería era buscar una situación polarizada en la que la mayoría de la gente no dudaría en condenar a una persona, para luego presentar esos mismos al público bajo un prisma diferente".

Una vez decidido que el trasfondo de la historia serían los principios y la compasión en una escuela religiosa, Shanley decidió mirar en su interior, volviendo a su propia infancia, que pasó en una escuela pública católica en un barrio irlandés católico de clase obrera del Bronx. "Yo conocía a esa gente", dice. "El personaje de la Hermana Aloysius está basada en monjas que yo conocí, y es alguien con quien me identifico... comparto con ella la tristeza de ver cómo han desaparecido tantas cosas, como el silencio o los bolígrafos de punta redonda, o los estudiantes leyendo a Platón".

Al escarbar en sus recuerdos, Shanley situó el enfrentamiento entre la Hermana Aloysius y el Padre Flynn en el enrarecido ambiente de 1964, inmediatamente posterior al asesinato de Kennedy y en la cúspide de los movimientos por los derechos civiles de finales de los años 60. "Era un momento crucial de transición, en el que se pasó de una fe absoluta en las jerarquías y en el sistema a cuestionar todo ese sistema, como la religión organizada o el ejército", añade.

Además, fue un periodo de cambios radicales en la Iglesia Católica. En 1962, el Concilio Vaticano Segundo convocado por Juan XXIII entrañaba una serie de grandes reformas cuyo objetivo era la modernización de la Iglesia para adaptarla a las necesidades de su tiempo. A mediados de los 60, el aspecto exterior de la Iglesia ya había cambiado; las monjas no estaban obligadas a vestir el hábito y se habían suprimido muchas formalidades entre los sacerdotes y sus feligreses.

"Quería captar algo de ese momento perdido", dice Shanley. "Paseando por el Bronx en 1964 se veían monjas vestidas con hábitos y tocas, pero no sabíamos que en pocos años, ya no los llevarían y que esa época habría terminado para siempre. Además, creo que el Padre Flynn es en gran parte un producto de principios de los 60 al poner en cuestión las instituciones vigentes, a pesar de que él mismo trabaja dentro de ese sistema. Él quiere que sus ideas sobre cómo debe ser la Iglesia sean viables en un mundo en constante cambio".

El material gráfico de esta película es de sus respectivos propietarios, productora Scott Rudin Productions, Goodspeed Productions.

2 críticas - Ver todas

Rayando lo anodino 1 - David


La verdad es que la película en si trata un tema a mi entender un pelín trillado, desde una perspectiva poco original, los diferentes puntos de vista que representan los diferentes protagonistas se adecuan a la perfección a lo de siempre cuando se tratan estos asuntos en cine en teatro o en novela, y si he de decir algo a favor es que la interpretación de los actores protagonistas me pareció buena, algo que no llega para hacer la película interesante. Yo desde luego no la recomiendo salvo a aquellos que por alguna razón les entusiasme especialmente el tema o alguno de los intérpretes

Dudando de todo 7 - Harpo


Realmente la película me tuvo que gustar. Y digo me tuvo porque de vez en cuando perdí el hilo gracias a mis vecinos de fila, que no paraban de hablar y moverse. El colmo fue en el final, cuando a una mujer de unos 60 tacos le suena el móvil y se pone a contestar como si estuviera en mitad de la calle. Lo que me confirma la poca educación que tiene la gente que va al cine.

Pero a lo que vamos, "La duda" es una buena aunque algo fría película sobre la moralidad dentro y fuera de la iglesia católica (es ahí donde radica la importancia del personaje de Viola Davis). No me conmovió, pero sí me hizo dudar, supongo que ese fue su propósito. Como de costumbre, Philip Seymour Hoffman estuvo sobresaliente; también Meryl Streep, aunque un poco por debajo. Intuyo que su mejor escena fue la última. Esa que la condenada señora del móvil no me dejó disfrutar.

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